Las raíces de la tragedia argentina

 Claves para entender la tragedia argentina, por Mauricio Rojas /Libertad Digital. España, 29 de junio de 2014

argentina-protestasbannerMás que un país, Argentina es una paradoja o el enigma de una nación que parece tenerlo todo para ser infinitamente próspera pero que se empeña en no serlo. Las noticias que cotidianamente nos llegan desde allí ya no son tales, sino meras repeticiones, cada vez más rocambolescas, de los despropósitos de siempre: un vicepresidente enjuiciado por corrupción, un Gobierno que crea una Secretaría para la Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, un país en recesión y al borde del default, un clan gobernante que se enriquece a una velocidad “vertiginosa para cualquier bípedo común y corriente”, para decirlo con las palabras de Mario Vargas Llosa. Nada de esto es nuevo y requiere por ello de una explicación que vaya más allá de lo circunstancial, es decir, de la contingencia y de los nombres de quienes hoy encarnan roles que son ya infaltables en el drama argentino.

Las raíces de la tragedia argentina nos remiten a lo más básico: la geografía y la dotación de recursos naturales del país. Argentina fue muy poco hasta que despertó la asombrosa riqueza productiva de la pampa, pero una vez que lo hizo marcó para siempre su destino. Era un país predestinado a ser lo que fuesen sus infinitas praderas. Pudo haber gozado de una prosperidad perdurable y ser una gran democracia como Estados Unidos si los pequeños colonos propietarios –los célebres farmers del ideal jeffersoniano– las hubiesen conquistado, pero en lugar de ellos fueron los grandes terratenientes, los estancieros, los que lo hicieron. La riqueza de la pampa se transformó así en la gran ubre que nutrió las fortunas de la elite, pero también fue la madre de la corrupción política y las luchas redistributivas que asolarían una sociedad donde lo importante fue apropiarse de la riqueza más que producirla. Para seguir leyendo pinche aquí 

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