La maldición del Capitalismo

PULSO, 23 de septiembre 2014, por Mauricio Rojas

De la inseguridad y las exigencias propias del sistema capitalista surge la añoranza de “otro mundo”, ordenado y controlado, como aquel que prometen los totalitarismos y los caudillos mesiánicos. O uno donde el bienestar caiga como maná del cielo y la libertad no implique riesgo ni responsabilidad. Esa es la cultura de los derechos hoy tan en boga: anticapitalista, antiesfuerzo y antirresponsabilidad. imagespulsoChile es el país más capitalista de América Latina y por ello el más próspero. Mientras otros se han empobrecido con las recetas populistas y socialistas, Chile ha seguido el camino de la libertad económica, cosechando sus frutos tal como un día lo hicieron todos los países que hoy son desarrollados. A pesar de ello, tanto en Chile como en muchos otros países que se han beneficiado de sus logros existe un fuerte sentimiento anticapitalista. La explicación de esta paradoja es lo que podemos llamar la maldición del capitalismo. De este sistema económico que ha sacado a la mayor parte de la humanidad de la pobreza se puede decir, parafraseando a Churchill, que nunca tantos le han debido tanto a un sistema querido por tan pocos. Hace poco más de siglo y medio, Karl Marx hizo un brillante resumen de los primeros logros del capitalismo en el Manifiesto Comunista constatando que en menos de un siglo este sistema había “creado energías productivas mucho más grandiosas y colosales que todas las pasadas generaciones juntas”. Y eso no era más que el comienzo. En la época de Marx, más del 80% de la humanidad vivía en la pobreza extrema. Las vidas de la gran mayoría eran cortas, plagadas de enfermedades y lastradas por el analfabetismo, la desnutrición y la falta de libertad. Esa había sido siempre la normalidad de la existencia humana, pero hoy ya no es así. Por primera vez la mayoría de los seres humanos no vive en la pobreza ni es analfabeta ni está sometida a autócratas. Hoy no solo se viven vidas que en promedio son dos o tres veces más largas que hace un par de siglos, sino que las condiciones de vida han mejorado radicalmente incluso para los más pobres. ¿Cuál es el secreto de esta enorme fuerza creativa? Marx lo capto muy bien en el Manifiesto… al decir que el capitalismo “no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción”. Por ello, “una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constantes distinguen la época burguesa de todas las anteriores”. Ahora bien, el secreto del secreto, es decir, la clave de esta revolución permanente que caracteriza al capitalismo moderno, no es otro que la libertad. En este sistema somos libres para dedicar nuestro esfuerzo a aquello que consideremos más provechoso e intercambiamos nuestros productos y servicios de manera voluntaria. Esto quiere decir que nuestro bienestar depende de nuestra capacidad de ofrecer algo que otros quieran bajo las condiciones que les sean más convenientes… Para seguir leyendo pulse en el enlace: http://www.pulso.cl/noticia/opinion/2014/09/4-50374-9-la-maldicion-del-capitalismo.shtml

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